Siempre han ganado los ricos… La cosa viene de lejos.

18/6/2016

El 18 de marzo de 1846 se publica la ley electoral que restringe el voto aumentando la cuota mínima de contribución a 400 reales anuales (y 200 reales para las "capacidades"). Nuevamente la ley de 18 de julio de 1865 vuelve a rebajar la cuota a 200 reales anuales.

Además de mejores rentas y derecho al voto para participar en la "cosa pública", esta "clase superior" solía "guardar sus vergüenzas" en las llamadas "Casas de "Niños Expósitos", en las que, teóricamente, se socorría a los pequeños huérfanos y más necesitados, pero que realmente servían para tapar los deslices de quienes, en lo referente a satisfacer sus apetitos carnales (así lo llamaban) no tenían inconveniente en compartir cama con joven de clase inferior. 


F.M. Montero se extrañaba que en Gibraltar, donde tenía mejor cubiertas las atenciones sociales, no existiesen "casas de niños expósitos", y llegaba a justificarlo por una mayor rigidez impuesta por el protestantismo. El escritor sanroqueño, siempre comprensivo con los gibraltareños, tal vez no quiso destacar un "mayor cinismo social".


En el año 1814 los Hermanos Mayores de Caridad que estaban a cargo de la de San Roque, pedían al Ayuntamiento que les ayudasen "con aquellas cantidades que considere necesarias para poder atender el gasto que ocasionan las "amas" que crían a los treinta y un expósitos, que en la actualidad existen, y dos sirvientas empleadas de dicha obra pía..." (sesión del 10 de mayo de 1814). Era una evidencia de que en estas Casas de Expósitos solamente encontraban el lugar adecuado para "olvidar sus pecados", pero no mostraban con las mismas esa generosidad pregonada con donaciones a cofradías; hermandades o templos.
En San Roque, en diciembre de 1821 y al objeto de la renovación del Ayuntamiento que tuvo lugar en 1822, en la que resultase elegido Salvador Linares Santa Marta como alcalde constitucional (se vivía entonces el Trienio Liberal), se hacía constar que "esta Ciudad tiene más de mil vecinos, y en el censo de 1797, solamente 810 vecinos".
En mayo de 1840 se hace un listado para la Administración de Rentas de la ciudad, y se concreta que asciende a 1.492, de los que 892 son considerados como "absolutamente pobres".


En la descripción de Lorenzo Valverde, suponemos que referida a la fecha en que escribe su crónica, dice que a la Casa Consistorial, cuando hay elecciones de próceres, de diputados a Cortes, de Provincia, concurren a ella los electores de que se compone el Partido, que hay en todo él 512, distribuidos del modo siguiente: San Roque tiene 1.329 vecinos, sin contar los de La Línea, Campamento, Puente Mayorga, aldea de Guadiaro y los domiciliados en el campo (...) son más de 1.740 los vecinos de esta ciudad y 7.690 almas aproximadamente (...). Consta de 183 electores. En la villa de Jimena hay 1.270 vecinos y tiene 179 electores; la población de Los Barrios tiene 681 vecinos y de ellos son 122 electores; en la villa de Castellar hay 48 vecinos y 43 electores. Entre los 183 electores de San Roque pagan 68.670 reales de contribución; el que paga más son 4.070 reales, y el que menos 84 reales y 12 maravedíes. 


La situación antes expuesta hizo que la política española, en general, y la sanroqueña, en particular, anterior a 1868 no fuera más que "un juego minoritario de grupos dirigentes: una ficción parlamentaria" en un país en el que los individuos que podían influir en la designación de los hombres que habían de decidir no eran sino un "cogollo de elegidos".

 

 

            Antonio Casaus